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Sábado Santo, 2021

Evangelio de Marcos 16, 1-8

Pasado el sábado, María Magdalena, María, la madre de Santiago, y Salomé compraron perfumes para ungir el cuerpo de Jesús. A la madrugada del primer día de la semana, cuando salía el sol, fueron al sepulcro.
Y decían entre ellas: «¿Quién nos correrá la piedra de la entrada del sepulcro?» Pero al mirar, vieron que la piedra había sido corrida; era una piedra muy grande.
Al entrar al sepulcro, vieron a un joven sentado a la derecha, vestido con una túnica blanca. Ellas quedaron sorprendidas, pero él les dijo: «No teman. Ustedes buscan a Jesús de Nazaret, el Crucificado. Ha resucitado, no está aquí. Miren el lugar donde lo habían puesto. Vayan ahora a decir a sus discípulos y a Pedro que él irá antes que ustedes a Galilea; allí lo verán, como él se lo había dicho.»
Ellas salieron corriendo del sepulcro, porque estaban temblando y fuera de sí. Y no dijeron nada a nadie, porque tenían miedo.

Palabra del Señor

«No teman. Ustedes buscan a Jesús de Nazaret,
el Crucificado. Ha resucitado, no está aquí.

Queridas hermanas y queridos hermanos:
Pasado el sábado, cuando la ley se los permitía, estas tres piadosas mujeres van al sepulcro, a ungir el cuerpo del Señor. Iban dispuestas a encontrarse con un cadáver, llevaban el dolor de aquel que va al cementerio pocos días después de la muerte de un ser querido, cuando se comienza a sentir su ausencia; cuando, ya pasado el primer impacto, tomamos una conciencia mayor de la partida de la persona que amamos.
Al llegar, encuentran la tumba vacía y a un joven con vestiduras blancas, con color festivo, que les dice que Jesús no está ahí, que ha resucitado, que no lo busquen entre los muertos. Les indica que lleven la noticia a Pedro y a los demás discípulos y que vayan a Galilea porque Él allí los espera.
Esto sucede el primer día de la semana, cuando todo comienza de nuevo. Ellas van al encuentro de Jesús al salir el sol, al comienzo del nuevo día. La resurrección es un nuevo inicio, todo se torna nuevo. Por eso, en la liturgia de la Vigilia se bendice la luz y el agua nueva, todo se viste de fiesta y novedad. El pregón pascual nos da el gran anuncio de esta buena nueva.
La indicación es ir a Galilea, donde todo había comenzado, donde fueron llamados por el Señor y en donde comenzaron a seguirlo.
La Resurrección es el inicio de una vida nueva, de un nuevo seguimiento. Es seguir a Jesús que, en Galilea, sanó, animó, integró a los excluidos por el poder, perdonó, dio vida, predicó el Reino del amor, la justicia y la libertad.
Celebrar la Resurrección es dejar que Jesús resucitado entre con más fuerzas en nosotros para que su vida se haga vida en nosotros. Dejar Jerusalén e ir a Galilea significa dejar los ideales de un perfeccionismo ególatra, legalista, reducido a un mero cumplimiento de la ley, dejar una religiosidad meramente cultual. Es abrirnos a la vida nueva en el amor que sólo la presencia del resucitado en nosotros la puede hacer posible. Ir a Galilea significa amar como Él amó, recorrer el camino de la vida como él lo recorrió.
En este tiempo concreto de la historia, en este momento de tantas dificultades para toda la humanidad, de tantos signos de muerte, el Señor nos llama a vivir su misma vida de resucitado, viviendo el gozo del amor que se hace concreto en el perdón, en la ternura ante el dolor del otro, en el descentramiento del propio yo que nos permita escuchar, contener, anunciar la buena noticia de la salvación.
En este tiempo concreto de la historia, celebrar la resurrección es vivir la libertad que nos da el saber que tierras y cielos nuevos nos esperan. Es vislumbrar la luz al final del camino.
Él resucitó para que nosotros resucitáramos con Él, para que viviéramos con Él para siempre, participando del banquete eterno.
«No teman. Ustedes buscan a Jesús de Nazaret, el Crucificado. Ha resucitado, no está aquí.»
No busquemos entre los muertos al que está vivo, no busquemos entre los muertos a los que el Señor llamó porque están con Él. Hoy el Señor nos invita a mirar la muerte con ojos pascuales, ella es paso a la Vida.

Tengan una bendecida Pascua.

P. Rodolfo Pedro Capalozza, SAC
Centro de Espiritualidad Palotina


Fecha :
03/04/2021
Tópicos :
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