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Homilía de Pablo Bonavía en la Misa funeral de Paul Dabezies

Como podrán imaginar no es fácil para mí, penetrar en el misterio de la pascua de Jesús, en el contexto de la pascua de nuestro querido hermano Paul.
Siempre decimos en las misas de difuntos no se trata de hacer panegíricos, de concentrarse en los detalles de la vida de quien vivió esa pascua, sino de reconectarse con la fuerza de la resurrección de Jesús que vive en cada uno de nosotros y que es la que hoy nos motiva, no solamente a seguir luchando por la vida sino que lo hacemos con la alegría la esperanza, la gratitud inconmensurable por la novedad de Jesús que habita en nosotros.

Pero es casi inevitable, aunque no se trate de un panegírico, sólo para recoger algo de lo que en cada uno de los que estamos aquí, tanto de este lado como de aquel, bulle en nosotros en este momento.

¿De qué Paul estamos hablando? Cuando uno recorre, evoca -yo tuve la posibilidad de estar muy cerca de él durante 50 años- no sabe por donde empezar y además tenemos que terminar por un tema práctico de la duración de esta celebración. Pero sólo a titulo de evocación breve, para ir a lo fundamental que es el mensaje que nos deja la vida de Jesús.

Podríamos hablar de Paul integrante de una gran familia, muy unida y muy entrañable para él, en donde el bebió las convicciones básicas de la fe, y con la cual siguió entrañablemente entrelazado hasta el final. Como me decía un hermano de él, lo van a extrañar mucho los pequeños de la familia con los cuales disfrutaba como loco.

Podríamos hablar del Paul que acompañó a estudiantes y profesionales católicos con una fidelidad impresionante durante 50 años.

Podríamos hablar del estudiante que hizo toda su teología al lado de ese evento fundamental para la Iglesia que fue el Concilio Vaticano II a lo largo de cuatro años.

Podríamos hablar del hombre de consulta y secretario de Don Carlos Parteli ese gran obispo que lo tuvo a él, en permanente diálogo para lo que fue la orientación pastoral y también porque no decirlo su gran magisterio pastoral.

Podríamos hablar del que dio la cara por la Pastoral de Montevideo durante la dictadura, y se aguantó innúmeros allanamientos allí donde él vivía y también interrogatorios.

Podríamos hablar del asesor internacional en Lima en París, que llegó hasta África o hasta la India, del historiador preciso, puntilloso, sabio, que además se transformó en una pasión por la patrística, algunos de sus alumnos están aquí, ese gusto por ir a la raíz de las cosas.

Podríamos hablar del periodista que sostuvo las publicaciones de la Diócesis de Montevideo en los años difíciles. Del párroco, de Pocitos, de Punta Carretas, de la Aguada, durante años. Del sacerdote que se sentía comprometido con la defensa de los Derechos Humanos en nuestro país de muchas maneras. Desde las épocas mas oscuras hasta hace unas pocas semanas cuando participó convocado por una serie de personalidades del Uruguay del Diálogo por la Vida que le invitaron a presidir.

Podríamos hablar del cura fraterno que yo tuve la oportunidad de disfrutar durante los últimos dos años, que integró con muchos de nosotros un grupo de sacerdotes al que nunca quería faltar.

Y que se ocupó de la salud integral de los presbíteros PROSIT una sigla rara, una comisión de la diócesis y más allá de la diócesis del Uruguay encargada y preocupada por la salud integral de los curas, que creo que además les hace bien a nuestras comunidades ,por cierto.

Del que acompañó la experiencia naciente del diaconado permanente aquí en Montevideo y que luego fue asesor durante años, y podríamos seguir

Tenemos que hablar también del Paul consciente de sus limitaciones ¿Quién no recuerda su fino sentido del humor para asumir sus propias limitaciones y las nuestras? casi como un mecanismo para no distraerse de lo fundamental y aquí es donde yo quisiera pedirle a Paul que nos ayude a mantener el legado que nos ha dejado. Yo estoy seguro si digo que Paul es el hombre de la tradición a muchos les va a llamar la atención, pero yo creo que Paul es el hombre de una tradición como la concibe el Concilio Vaticano II, viva, creativa, fiel que siente que cada vez que vuelve a Jesús descubre con sorpresa, con alegría. Yo les cuento como disfrutaba la preparación de las homilías semana a semana con él, porque nos sorprendíamos mutuamente de decir esto no termina nunca, esto de Jesús y su proyecto, su Reino y para él salir al encuentro con Jesús era salir aún mas allá de los márgenes de lo que era nuestra comunidad.

Yo creo que nos lega la necesidad en este momento de la Iglesia de volver a las raíces, esas raíces que no coinciden con tal o cual período de la historia de la Iglesia, sino que encuentran en Jesús, en el Espíritu que nos ha dejado, en la comunidad, el lugar en donde nos ayudamos mutuamente a no caer en lo que Jesús advertía, decía, no se equivoquen no cuelen el mosquito y se traguen los camellos, no se queden con el envase y se pierdan el contenido.

Ese sabor que Paul le encontraba a la historia a los padres de la Iglesia y a la tradición entera de la Iglesia incluso más allá de occidentes porque él valoraba mucho todo eso, como una forma de redescubrir la riqueza del hoy que prepara el mañana. Como una manera , inclusive, de relativizar nuestras propias limitaciones. Por eso hoy le queremos dar gracias al Señor porque la pascua de Jesús es un acontecimiento todavía actual, la pascua de Jesús es una fuerza que rompe con las murallas que a veces nosotros mismos nos ponemos, la pascua de Jesús está invitando a la Iglesia entera a reunificarse volviendo a la raíz y a descubrir en Jesús en el anuncio de su Reino en su proyecto, aquello que le devuelve, sabor, ganas, alegría, buen humor a esta vida que también tiene de lo otro, y capaz que el buen humor ayuda a sobrellevarlo pero que lo llevó y termino ya a culminar su vida con una entereza, con un estar centrado en el eje de su vida y de su fe, con una integrarnos a todos nosotros de manera impresionante que no hay mas que sentirse deudores de su fidelidad pero también de su fina percepción de la presencia y del latido de Dios en el cosmos, en la historia entera en la sociedad, porque desde allí Paul nos enseñó a anunciar un evangelio inculturado, con la novedad de los lenguajes de las formas del tiempo de hoy, pero también con la consciencia serena de una riqueza inagotable en la tradición de la Iglesia entera, vuelvo a decirlo no en una parte, que encuentra una y otra vez que tiene sentido preguntarnos como decíamos el domingo pasado ¿a quién vamos a ir Señor si tu tienes palabra de Vida eterna? de vida que no tiene fin.

Montevideo, sábado 28 de agosto de 2021












Fecha :
30/08/2021
Tópicos :
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